En la ciudad de Filadelfia, un grupo de abogados estadounidenses y británicos han debatido la legalidad de la Declaración de Independencia de Estados Unidos.
El evento fue organizado por Temple American Inn of Court, una organización estadounidense de abogados.
Durante el verano de 1776, miembros del segundo Congreso Continental en América del Norte viajaron a Filadelfia para discutir la frustración con la soberanía británica sobre sus territorios.
El 4 de julio de ese año, los padres fundadores de Estados Unidos aprobaron un documento escrito por Thomas Jefferson en el que enumeraba las quejas que tenían y en el que se proclamaban como un nación soberana.
Era un llamado a la guerra, a la libertad y a la fundación de un nuevo imperio.
También era totalmente ilegítimo e ilegal.
Eso es por lo menos lo que argumentaron varios abogados británicos durante el debate en Filadelfia.
Experimento estadounidense
El caso enfrentó a los expertos legales británicos contra sus pares estadounidenses para determinar si los habitantes de las trece colonias de América del Norte tenían o no suficientes bases para declarar la secesión.
Para los abogados estadounidenses la respuesta es simple: “Los británicos utilizaron su propia Declaración de Derechos para destronar a Jaime II y esos actos fueron calificados de completamente legales y justificados”, dicen en su sumario.
En cambio, para los abogados británicos, la secesión no es legal ni es una herramienta apropiada para resolver disputas internas. “¿Qué ocurre si Texas decidiera hoy que quiere separarse de la Unión? Lincoln presentó el caso contra la secesión y estaba en lo cierto”, argumentan los británicos.
Una votación al final del debate reafirmó la legalidad de la insurrección de Jefferson y sus seguidores, señalan los corresponsales.
Fue un resultado poco sorprendente, considerando el lugar donde se produjo – a unas pocas cuadras de distancia del sitio en donde se redactó la Declaración de Independencia. ¿Pero, acertaron? Debajo puede encontrar más argumentos presentados por ambas partes.Click here to read more »
Durante el verano de 1776, miembros del segundo Congreso Continental en América del Norte viajaron a Filadelfia para discutir la frustración con la soberanía británica sobre sus territorios.
El 4 de julio de ese año, los padres fundadores de Estados Unidos aprobaron un documento escrito por Thomas Jefferson en el que enumeraba las quejas que tenían y en el que se proclamaban como un nación soberana.
Era un llamado a la guerra, a la libertad y a la fundación de un nuevo imperio.
También era totalmente ilegítimo e ilegal.
Eso es por lo menos lo que argumentaron varios abogados británicos durante el debate en Filadelfia.
Experimento estadounidense
El caso enfrentó a los expertos legales británicos contra sus pares estadounidenses para determinar si los habitantes de las trece colonias de América del Norte tenían o no suficientes bases para declarar la secesión.
Para los abogados estadounidenses la respuesta es simple: “Los británicos utilizaron su propia Declaración de Derechos para destronar a Jaime II y esos actos fueron calificados de completamente legales y justificados”, dicen en su sumario.
En cambio, para los abogados británicos, la secesión no es legal ni es una herramienta apropiada para resolver disputas internas. “¿Qué ocurre si Texas decidiera hoy que quiere separarse de la Unión? Lincoln presentó el caso contra la secesión y estaba en lo cierto”, argumentan los británicos.
Una votación al final del debate reafirmó la legalidad de la insurrección de Jefferson y sus seguidores, señalan los corresponsales.
Fue un resultado poco sorprendente, considerando el lugar donde se produjo – a unas pocas cuadras de distancia del sitio en donde se redactó la Declaración de Independencia. ¿Pero, acertaron? Debajo puede encontrar más argumentos presentados por ambas partes.Click here to read more »
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