Pero mientras el sistema energético Japonés sufre después de la destrucción del tsunami, ella se pregunta si sus conciudadanos serán capaces de sacrificarse hasta el punto de ahorro energético que su país necesita.
“Japón es un país donde las niñas de 18 años cogen el ascensor para ir al primer piso porque no quieren sudar”, dijo. “es un país donde la mayoría de los retretes están calefactados, y donde hay un aparato eléctrico que produce sonido en los aseos femeninos para disimular los ruidos. La gente se ha acostumbrado a niveles de comodidad altos, de gran coste energético”.
Los costes están siendo revisados quizás como nunca antes, debido a la pérdida de la planta nuclear de Fukushima Daiichi y otros daños en la red durante el terremoto y tsunami del 11 de marzo. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) dijo en su informe esta semana que Japón “podría estar en una de las carencias eléctricas más severas de la historia”.
Japón se ha apresurado a reparar sus infraestructuras y a aumentar las importaciones de gas natural licuado (GNL), pero el problema podría agravarse, advirtió la AIE, debido a la reacción contra la energía nuclear, que antes de Marzo proporcionaba un tercio de la energía de la nación.
August 1, 2011 in: Ciencia Y Tecnología, Internacionales,
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